El insomnio

El insomnio se puede definir como el trastorno del sueño.
Aunque la mayoría de las personas asocian el insomnio a la dificultad para conciliar el sueño una vez que hemos decidido acostarnos, está patología puede presentar otras variantes como son, el hecho de despertarse demasiado temprano por la mañana o despertarse de forma continuada a lo largo de la noche.
El insomnio se puede dividir en tres tipos, en función de los horarios, la severidad y la duración:
- En función de la duración se considera insomnio a largo plazo aquel que dura más de 6 meses, a corto plazo cuya duración es de 3 a 6 meses y el transitorio que suele durar alrededor de 4 semanas.
- Según la severidad se distingue entre el insomnio severo, el moderado y el leve. En el caso más grave la persona además de no poder dormir sufre episodios de fatiga, ansiedad o irritabilidad y por lo tanto afecta gravemente a su calidad de vida.
- En cuanto al insomnio relacionado con los horarios se puede dividir también en tres, el que se puede sufrir en las primeras horas de la noche, el que se padece durante la noche y el que soportado durante las primeras horas de la mañana.
Algunas de las causas que pueden producir esta patología son, la ansiedad, el estrés, los efectos secundarios de algunos medicamentos, los síndromes de abstinencia, los malos hábitos alimenticios o el consumo de productos excitantes tales como el café o el té.
Además el insomnio puede provocar otro tipo de patologías como son la desorientación espacial, la dificultades para recordar las cosas, irritabilidad, accidentes de tráfico, sensación constante de cansancio, somnolencia durante el día, dificultades para concentrarse o incluso depresión.
En el caso de que una persona sea incapaz por ella misma de dar solución a este problema es aconsejable acudir a la consulta de un psicólogo para que este a través de sus técnicas sea capaz de llegar a la razón de esta patología y darle solución de forma eficiente.